Notas de Prensa

 

"Limpieza en la ejecución, fue lo primero que advertí y exclame a la cara de mi anfitrión. Eso y como una muy evidente muestra de los conocimientos de la Historia del Arte de la pintora, que no se quedaba en unaas ejecuciones manidas y repetidas por la mayoria de los acuarelistas que son o han sido, sino que iba unos pasos por delante y jugaba discretamente con el Cubismo, dándole una gracia especial a sus frutas. Frutas y paisajes, marinas y flores, flores en recipientes mediados de agua, formaban el grueso de la exposición de García Romero.
Obra llena de luz, o de luces, para ser mas exacto. Luz mediterranea, luminosidades mediterráneas, con una especial habilidad para despojarla de superficialidades pictóricas, dejando por el camino elementos y color hasta quedar reducida, es decir a lo esencial: vaso, flores, árbol.... Se queda pues en lo básico casi en el puro concepto, que se nos mete por la retina y nos llena de alegría tanto cromatismo vital, tantisima calidez en todos y cada uno de los temas presentados. Transpiran además una poética clara diáfana y suamente elocuente y, para completar la referencia literaria que me concedo, hay mucho proustsianismo contenido que nos transporta a otros instantes pasados y felices.
Creí advertir también en las pinturas de García Romero unas connotaciones y valores plásticos de una considerable misticidad, para nada tenebrosa, que me remitieron (permitaseme la licencia) a nuestro Luis Fernández. La de García Romero es lumínica, lo que se llega a agradecer. Todo invita pues, a una contemplación sosegada, y si tuviéramos que escribir aquí de mensaje, podriamos hacerlo sin esforzarnos, ya que se nos transmiten humanas sensaciones sin necesidad de recursos extraplásticos y todo es lo que vemos, sin segundas intenciones y con una carga argumental mínima, pero tampoco por ello minimalista, con un discurso sin ambigüedades o guiños bastardos, sobrándose la artista con jugar limpiamente y aplicando una cocina personal elaborada. Por eso parece tan sencillo y por eso me entró tan directamente."

                                                                                                                                                   Nel Amaro

"Expone en la Casa de la Cultura de Mieres en 2000 y ahora en Gijón. Se acercan a 30 las acuarelas de María Jesús G
arcía Romero que se muestran en Pincel. En su casi totalidad se trata de bodegones. Las obras exhiben una factura suelta y precisa. La mano se desliza con exactitud para definir los contornos, aplicar volúmenes o manejar luces. Muestra la pintora una mirada sintética, capaz de captar el aspecto esencial de un manojo de flores o un grupo de botellas y vasos. En esto, igual qu ene la factura, es moderna.
Parece que no pinta para los sentidos sino para la mente. Deja tantas cosas sugeridas y como no acabadas, que entabal de inmediato el diálogo con el espectador.
Dibuja con exactitud sin que parezca que lo hace. Consigue efectos de volumen matizando la intensidad de las aguadas de un mismo color. Maneja luces a través de los colores vivos que saltan al primer plano, dejando ver siempre el blanco del papel como mandan los cánones. Éstas son y han sido siempre condiciones clásicas de la acuarela.
Pero Mª Jesús Gárcia Romero consigue una obra personal, espiritual, diría yo. Una acuarela despojada y precisa, muy lejos del no saber acabar un cuadro que distingue al aficionado. Hay sólo tres o cuatro paisajes marinos con unas barcas varadas sobre la arena. También aquí muestra la autroa esa capacidad para ver lo esencial del detalle, el alma de un paisaje, las historias abandonadas sobre la arena, nuestras vidas que van a dar a la mar..."

                                                                                                                                                                               Jose Antonio Samaniego

" Son elegantes y de factura limpia y nítida estas acuarelas. La autora tiene un gran sentido del color. Trabaja sobre perfiles de objetos en negro y gobierna composiciones de bodegón, preparadas con cuidado delante de su trípode. Más que salir a pintar buscando paisajes naturales, la pintora se coloca tranquilamentes en su estudio y medita con los pinceles en la mano. Según la antigua fórmula moral barroca, no se pude pintar mientras se medita, pero se puede meditar mientras se pinta. Bodegones caseros y humildes, con vasos, jarras, peces y flores. El color morado de algunos fondos, el roo de las flores, las líneas negras de tallos y bordes de hojas. Gusto y sutileza se suman al acierto visual y la calidad de ejecución."
               
                                                    

                                                                                           Ángel González












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